MEDIACIÓN Y FAMILIA

¿Qué ocurre cuando no se cumple la Relación Directa y Regular -RDR- ("Régimen de visitas") acordada? PARTE 1

Dos hermanos preocupados frente a una heladería, con dos conos caídos y sus padres conversando a distancia

Cuando existe una resolución judicial o un acuerdo aprobado por el Tribunal de Familia sobre la relación directa y regular, ambas partes tienen la obligación de respetar lo establecido. Sin embargo, en la práctica no siempre ocurre así.

En algunos casos, el padre o la madre que tiene el cuidado personal del niño/a puede impedir o dificultar el contacto con el otro progenitor. En otras situaciones, quien ejerce la relación directa y regular puede no cumplir con los horarios acordados, no asistir a las visitas o no devolver al menor dentro del tiempo establecido. Cualquiera de estas situaciones puede generar conflictos familiares y afectar directamente a los hijos.

Es importante recordar que las diferencias entre los adultos no deben trasladarse a los niños y/o adolescentes. La relación directa y regular tiene como principal finalidad proteger su derecho a mantener un vínculo significativo con ambos padres, siempre que ello sea compatible con su interés superior.

Frente a un incumplimiento, es recomendable actuar con calma y evitar decisiones impulsivas que puedan traer consecuencias peores. Suspender las visitas, modificar unilateralmente los horarios o impedir el contacto como forma de represalia, suele agravar el conflicto y dificultar una solución.

Y entonces… ¿Qué hacer frente a un incumplimiento?

Si comienzan a producirse incumplimientos, es aconsejable mantener un registro de lo ocurrido. Conservar mensajes, correos electrónicos u otras comunicaciones en las que se informe oportunamente la imposibilidad de asistir a una visita. Por ejemplo, en aquellas que den cuenta que una de las partes esperó en el lugar y horario acordados sin que el encuentro se concretara, puede ser de utilidad para comprender la evolución del conflicto y, de ser necesario, acreditar posteriormente estos hechos.

Asimismo, es recomendable privilegiar el diálogo cuando las circunstancias lo permitan. En algunos casos, las dificultades pueden obedecer a situaciones puntuales que pueden resolverse mediante una comunicación oportuna o, incluso, a través de un nuevo proceso de mediación familiar cuando las necesidades de la familia han cambiado con el tiempo.

Sin perjuicio de ello, cuando el incumplimiento es reiterado o afecta el bienestar de los hijos, es posible solicitar la intervención del Tribunal de Familia para que adopte las medidas que correspondan conforme a la legislación vigente.

Cada familia enfrenta situaciones distintas, por lo que no existe una única solución para todos los casos. Contar con orientación jurídica desde las primeras etapas del conflicto permite conocer los derechos y obligaciones de cada parte, evitando decisiones que puedan perjudicar a los niños o dificultar una futura solución.

¿Tienes dudas sobre el cumplimiento de la relación directa y regular o necesitas orientación respecto de tu caso? Contáctanos. Estaremos disponibles para ayudarte a encontrar la alternativa más adecuada para tu familia.

La información contenida en este artículo es de carácter general y no constituye asesoría jurídica para un caso específico.

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